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El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. (Agencia EFE)

La Habana, Cuba - El tema económico ha comenzado a abrumar al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien en su primer año de mandato intenta estabilizar una economía que registrará un leve crecimiento al acabar el 2018, pero que está por debajo de cumplir los objetivos de desarrollo trazados por el gobierno.

“El país está inmerso en una batalla económica sin precedentes, en medio de la tensa situación financiera que afronta, empeorada por la agresividad del imperio”, subrayó Díaz-Canel al referirse a los problemas de flujo de efectivo que tiene el país ante la reducción en ingresos provenientes del turismo, la producción azucarera y los servicios médicos, entre otros rublos.

El presidente cubano indicó que esa batalla es “inmediata, fundamental y rigurosa con el objetivo de que el desarrollo económico llegue a la vida doméstica, un avance que es parte de los cambios que el pueblo espera del Estado cubano, y que son inaplazables... Este contexto exige una minuciosa planificación y que sea capaz de impedir que los métodos burocráticos la inmovilicen. Urge conformar equipos fuertes de trabajo, que propongan soluciones y estudien alternativas”, agregó.

Cuba proyectó un crecimiento del 2.0 por ciento para el 2018, un número que contrastó con los estimados de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la cual estimó que esa cifra en 1.0 por ciento.

El primer semestre cerró con un crecimiento del 1.1 por ciento, .9 puntos por debajo del estimado oficial, lo cual levantó las alarmas y provocó que Díaz-Canel hiciera un fuerte llamamiento a la austeridad en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) de julio pasado.

El principal problema ha sido el turismo, que no alcanzará superar los cinco millones de visitantes, como proyectó el gobierno, y ha visto reducida la entrada de viajeros desde Estados Unidos debido a las regulaciones impuestas por la administración de Donald Trump, las cuales no prohíben del todo el flujo hacia Cuba, pero sí lo complican, lo cual ha generado un clima de temor entre los ciudadanos estadounidenses.

La isla espera cerrar este año con la cifra de 4,750,000 viajeros, lo que supone un incremento del 1.3 por ciento y un cumplimiento del 95 por ciento de su plan.

El turismo estadounidense cayó 6.8 este año, aunque los visitantes de Estados Unidos ocupan el segundo espacio en cantidad, sólo superados por Canadá.

La producción azucarera, uno de los principales suplidores de divisas del país, volvió a fallar en sus estimados, mientras que los cambios de gobierno, como el ocurrido en Brasil, han traído consigo problemas en los programas de contratación de expertos en medicina, lo cual ha provocado reducción en los ingresos.

Díaz-Canel adelantó que “vamos a presentar a la Asamblea Nacional ideas conceptuales para defender el plan de la economía del 2019, las cuales van a marcar un momento de ajuste, consolidación  y  de puesta en práctica de ideas innovadoras, entre ellas la de que el presupuesto no esté cargado de financiamientos dirigidos a la actividad no presupuestada”.

El mandatario presidió la reunión periódica del Consejo de Ministros, en la cual se discutieron temas económicos en previsión de la sesión de cierre de año de la ANPP a mediados de diciembre.

El ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, sostuvo que, al cierre del 2018, se estima que la economía cubana muestre un leve crecimiento, y destacó entre las actividades con mejores resultados a las comunicaciones, el comercio, la industria manufacturera, la salud pública y otros servicios sociales, entretanto la industria azucarera, la agricultura, la construcción y las minas y canteras, quedaron por debajo de lo planificado.

“La situación de la economía durante este año ha estado determinada por una tensa situación financiera, en la cual ha influido el incumplimiento de los ingresos por exportaciones en un grupo de actividades como el turismo, la producción azucarera y los servicios médicos, a lo cual se unen las afectaciones ocasionadas en variados sectores por diversos eventos climatológicos”, explicó.

“A ello se suma un contexto internacional adverso, marcado por el recrudecimiento del bloqueo económico contra Cuba, particularmente la persecución en el sector financiero, como parte del retroceso que han experimentado las relaciones de Estados Unidos con Cuba... En medio de esas tensiones la economía cubana no decreció y, por ejemplo, se cumple el plan de construcción de viviendas y aumentan los servicios de comunicaciones, entre ellos la telefonía móvil y el acceso a internet, entre otros”, añadió.

Apuntó que para el año 2019 se ha conformado “un plan realista y cumplible, que garantice el desarrollo y crecimiento, potenciando la utilización de las reservas internas... Es prioridad incrementar los ingresos por exportaciones y potenciar la industria nacional, con el objetivo de sustituir importaciones de bienes finales y fomentar la importación de bienes intermedios, insumos o materias primas para aprovechar mejor las capacidades productivas del país”.

El mensaje en adelanto del gobierno es claro, que una vez más las proyecciones no se cumplirán. El dos por ciento de crecimiento se quedará corto, como ocurrió el año pasado, pero no todo está mal, pues Cuba superó un año recesivo registrado en el 2016 y, dentro de lo malo, el leve crecimiento es mucho mejor que no crecer en lo absoluto.


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