Con la consolidación  del sector bancario en 2010, los bancos que participaron de la compra de los bancos fallidos supieron capitalizar en el acceso a más activos y clientes, según el analista de V2A (semisquare-x3)
Con la consolidación del sector bancario en 2010, los bancos que participaron de la compra de los bancos fallidos supieron capitalizar en el acceso a más activos y clientes, según el analista de V2A. (GFR Media)

Las tempestades que Puerto Rico vivió hace poco más de una década, cuando la competencia irrazonable y la especulación inmobiliaria llevó al sector bancario al borde del colapso, en cierto modo, sirvió de coraza para que los bancos comerciales pudieran hacer frente al huracán María.

Transcurridos tres trimestres desde el ciclón, el sector bancario de Puerto Rico registra ganancias y exhibe niveles de eficiencia y capitalización más altos que los que experimentaba hace una década, explicó Xavier Diví, ejecutivo de la firma de análisis y consultoría estratégica V2A, a Negocios.

Al concluir el segundo trimestre de 2018, los bancos comerciales también registraban niveles históricos en depósitos de consumidores, mientras los niveles de pérdidas o créditos en mora no exhiben comportamientos que pudieran apuntar a un deterioro de los activos crediticios por causa del desastre.

“La rentabilidad de la industria bancaria local antes del pago de impuestos alcanzó 17.4%, la rentabilidad trimestral más alta en una década”, reza el reporte de V2A, firma que marca casi una década acumulando inteligencia sobre los distintos sectores económicos de la isla, incluyendo el sector bancario de Puerto Rico.

Según el análisis de V2A, hasta junio pasado, los niveles de capital básico a riesgo de los bancos en Puerto Rico se calculaban en 21.5%, prácticamente el doble del requisito regulatorio.

Todavía en moratoria

Sin embargo, a juzgar por las expresiones de Diví, sería prematuro llegar a conclusiones acerca del impacto del huracán María en el sector bancario.

Desde septiembre del año pasado, la Administración Federal de Vivienda (FHA) otorgó a los consumidores en Puerto Rico una moratoria en el pago de sus hipotecas y otra, al suspender los procesos de ejecución de hipotecas.

De acuerdo con el analista, el sector parece contar con recursos adecuados para atender un ciclo de deterioro crediticio. Ello, porque tras el desastre, las instituciones crearon reservas especiales en caso de registrar impagos en préstamos. Pero además, destacó Diví, en los pasados años el sector ha atravesado por una transformación e forzada por los reguladores y como resultado del cuadro de estancamiento económico de la isla.

En el contexto de la Gran Recesión, hito que ocurrió hace una década, Popular Inc. y First Bancorp. participaron del programa de rescate federal, inyección que sirvió para fortalecer sus respectivas bases de capital.

A juicio de Diví, una vez se produjo la consolidación forzada del sector bancario en 2010, los bancos comerciales que participaron de la compra de los bancos fallidos supieron capitalizar la oportunidad que le supuso acceder a más activos y clientes.

“El sector bancario se ha ido adaptando mucho a las circunstancias de una economía en decrecimiento y ha venido fortaleciendo su estado de situación y sus activos desde la crisis de 2007 y 2008 y por eso, estaba mejor preparado para recibir cualquier situación adversa”, dijo Diví.

Ahora, aparte de la interrogante asociada a las moratorias, el otro reto que encara la banca es poner su capital a producir.

A raíz de los pagos de reclamaciones de seguros por el huracán María, por ejemplo, la banca exhibe niveles récord de depósitos, pero queda por verse si la banca comercial encontrará personas y comercios con buen historial a quienes prestar.

“Todavía hay dudas en cuanto a la recuperación del nivel de consumo en Puerto Rico, que está en niveles bajos y está pendiente cómo va a evolucionar la cartera de los préstamos ahora que las moratorias expiren y ver cómo responden esos clientes”, señaló el analista.


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