Tito Trinidad se recuperó de la caída en el segundo asalto para noquear a Oba Carr en el octavo. (GFR Media) (semisquare-x3)
Tito Trinidad se recuperó de la caída en el segundo asalto para noquear a Oba Carr en el octavo. (GFR Media)

De regreso a la esquina una vez sonó la campana que terminó el segundo asalto, Félix “Tito” Trinidad se sentó en el banquillo y  la ‘bofetá amistosa’ en el lado izquierdo de su cara, por parte de su padre y entrenador, Don Félix Trinidad, no se hizo esperar.

No fue que Tito Trinidad hiciera caso omiso a las instrucciones que le dio su padre. Sencillamente sucedió  que su retador, Oba Carr,  logró colar una sólida mano derecha a través de la defensa de Tito, golpe que le dio en plena quijada al boricua y lo mandó de nalgas al suelo, en donde recibió un conteo de protección del referí  Roberto González.

Aquella noche del 10 de diciembre de 1994, hace exactamente 24 años, el invicto Trinidad hacía su quinta defensa del título wélter versión Federación Internacional de Boxeo (FIB) contra el también invicto Carr en  Monterrey, México.

Trinidad, de 5’11” de estatura,  tenía 21 años y presentaba  marca de 21-0-0 con 20 nocauts y Carr, de 5’9 1/2”, tenía 22 años, y registro de 32-0-0 con 20 anestesiados.

Una vez acabó el primer asalto, ya Don Félix  había leído la estrategia del rival. En la zona de descanso, don Félix   miró fijamente a Tito  y lo señaló con su mano derecha, para de inmediato darle instrucciones.

“Esa mano derecha tiene que estar alta, no la puedes bajar. Alta esa mano derecha. Te está jabeando (con la zurda) porque nos quiere sorprender con la mano derecha. No nos va a sorprender con la mano derecha, porque lo que quiere es meterte la derecha”, le dijo seriamente Trinidad padre a su hijo.

“¿Estás bien”, le preguntó. “Sí, estoy bien”, le dijo Tito.

Y, efectivamente, en el segundo giro, Carr siguió activo con su plan de pelea. Marcaba con la zurda en forma de jab y atacaba duro con la mano derecha, lanzada al rostro del campeón y a sus planos bajos. Y a los 2:32 del asalto, tal y como lo predijo el ‘zorro viejo de esquina’, Carr coló una potente mano derecha en forma recta a la quijada de Tito, quien cayó  al suelo.

 Trinidad se paró y no pareció sufrir el efecto de ese golpe, aunque sí se mostró sorprendido. Tras la caída, Carr ganó confianza, pero el resto del asalto se lo llevó claramente el boricua, utilizando su mano zurda en forma de gancho y de óper, haciendo mella en el rostro y planos bajos de Carr.

Tito llegó a su esquina y ya sentado, su padre, lo recibió con un ‘cariñito’, la famosa bofetada al rostro de su hijo. ¿“Estás bien”?,  le preguntó. “Levanta las manos, coge aire”.

Y vino la recriminación. “Mira, te dije antes de salir, que subieras esa mano derecha, que él estaba buscando meter su derecha y con esa misma te dio…”, le dijo Don Félix al campeón.

Tito, sin embargo, lucía concentrado y desde el tercer asalto impuso su ritmo de pelea contra Carr, aunque su rival demostró estámina hasta el cuarto giro. Del quinto al siete, Tito lo castigó a gusto y gana. Al final del séptimo giro un golpe de Trinidad lo hizo escupir su protector bucal.

Entonces en el octavo, el poder de los nudillos del monarca boricua fue demasiado. Carr ya peleaba en riposta y no mostraba el mismo impulso ofensivo de los primeros tres asaltos.

Una derecha corta y sólida de Trinidad tiró a la lona a Carr, quien se paró valientemente y salió a tratar de contragolpear, pero nuevamente el poder de las manos de Tito se dejaron sentir. Carr cayó otra vez a la lona, esta vez de rodillas, tras recibir una fuerte derecha de Tito.

El retador nuevamente volvió a pararse a pelear, tras el conteo de ocho. Entonces, Trinidad lanzó una andanadas de golpes, puntualizando con su derecha, contra un rival sin defensa ni ofensiva, y el referí González se vio precisado a detener el combate. 

Al momento de parar la pelea, dos jueces favorecían a Trinidad. Héctor Hernández Vilchis la tenía 68-65, Roberto Ramírez padre, 68-64 , mientras Frank Garza la llevaba empate 66-66.


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