Figuras como Francisco Lindor, Carlos Beltrán, Carlos Delgado y Javier Báez hablan sobre el significado de la participación en el Clásico Mundial de Béisbol 2017, el retiro y los planes para la temporada 2019 de las Grandes Ligas.

Dorado – Coincidir todos en un mismo terreno de juego durante la temporada de Grandes Ligas es algo imposible, por lo que el junte de ayer en el campo de golf de Dorado Beach fue para algunos de los miembros del “Team Rubio” el tiempo perfecto para pasarla bien y recordar buenos momentos.

Momentos como el que experimentaron hace 21 meses cuando paralizaron a la isla como integrantes del Equipo Nacional que brilló durante el Clásico Mundial de Béisbol 2017.

“Es chévere siempre que uno tiene la oportunidad de compartir con compañeros y con buenas personas. Son momentos especiales que uno no va a olvidarse de ellos. Cada vez que uno puede escaparse y estar un tiempito con los muchachos, se pasa bien”, dijo en un aparte con El Nuevo Día el campocorto de los Indios de Cleveland, Francisco Lindor.

Lindor fue uno de seis jugadores del combinado nacional que se dio cita ayer al torneo benéfico de The Rain and Rose Charitable Fund, una entidad sin fines de lucro creada por Mike Basile y otros ciudadanos estadounidenses con residencia permanente en Dorado, que quisieron hacer su aporte social al país, tras el impacto del huracán María en 2017.

Junto a Lindor, estuvo en el campo de golf, el jugador utility de los Cachorros de Chicago, Javier Báez, quien terminó segundo en la votación para el premio de Más Valioso de la Liga Nacional. También dijeron presentes el campocorto Carlos Correa, de los Astros de Houston; el jardinero Eddie Rosario y el lanzador José Orlando Berríos, ambos de los Mellizos de Minnesota; y el otrora patrullero Carlos Beltrán, quien figuró en esa edición del seleccionado que consiguió el subcampeonato del Clásico, pero se retiró del béisbol tras ganar su primer y único anillo de Serie Mundial con los Astros.

Otras dos figuras presentes en el evento benéfico fueron Carlos Delgado y Carlos Baerga, ambos retirados del béisbol hace años.

La interacción entre ellos fue todo lo contrario a lo que se percibe cuando están en su trabajo como peloteros. Fue la ocasión perfecta para echar chistes, posar para fotos sin prisa alguna, incluyendo selfies mientras viajaban en los carritos de golf, y volver a conversar entre amigos sin la presión de tener que salir al terreno de béisbol.

Parecían "muchachitos" de escuela que le sacan punta a cualquier cosa para echar a reír a carcajadas. Como ocurrió tras el swing errático de Lindor intentando pegarle a una pelota de golf, y, que en lugar de levantarla, la envió cerca de un grupo de personas que documentaban en vídeo el encuentro. La pelota se estrelló contra un carrito de golf, y todos salieron corriendo despavoridos, pero riendo a morir.

Tras las carcajadas del propio Lindor y sus compañeros, Beltrán pareció tirarle la toalla. “Olvídate de eso. A él no le pagan por el golf”, dijo Beltrán riendo a este diario. “El swing de él en el béisbol es uno de los mejores. Él está haciéndolo bien”. De hecho el bateador ambidextro oriundo de Caguas obtuvo en 2018 su segundo Bate de Plata.

“Me hubiera gustado que Molina (Yadier) también estuviera aquí”, confesó Báez. “El otro día le escribí a Paquito (Lindor) y andaba por London (Londres). Yo aquí en Puerto Rico y él por allá, viajando. Pero ahora está aquí, los dos juntos, pasándola bien y divirtiéndonos como se escucha allá atrás”, agregó Báez, refiriéndose al escándalo que tenían el resto de los muchachos mientras hacían tiradas al canasto en un juego de arcade.

Comparten recursos

El objetivo de la organización sin fines de lucro fundada por Basile, es suplir de los recursos obtenidos por medio de sus eventos a otras entidades que ya están trabajando directamente con las comunidades. La entidad escogió este año a la Fundación Extra Bases, de Carlos Delgado, y a la Carlos Beltrán Baseball Academy.

Beltrán, quien acaba de ver pasar su primera temporada de béisbol en el retiro, se mostró contento por el reencuentro de ayer.

“Si extraño algo del béisbol son estos momentos. Poder compartir con los muchachos, poder hablar de béisbol y de la evolución del juego. Y compartir mis experiencias.”, comentó Beltrán, quien aseguró que sigue disfrutando su etapa de padre a tiempo completo.

Feliz con la nueva cepa

“Hoy estoy feliz porque tengo la oportunidad de estar aquí con la nueva generación de peloteros puertorriqueños, nuestras estrellas. Les decía, ‘ahora les toca a ustedes, seguir hacia adelante esa tradición, crear esa hermandad, de que somos pocos y tenemos que buscarnos, darnos la mano y apoyarnos’. Me siento feliz por eso”.

Si algo aprendió Lindor de su experiencia en el Clásico Mundial, es la importancia de fomentar esas relaciones. “Todo empezó como el Team Rubio, pero al final del día terminamos siendo panas, hermanos, nos mantenemos en comunicación y nos ayudamos durante la temporada. La vida no es de un evento y ya se acabó. La vida es larga y uno tiene que seguir creando amistades, creando experiencias y no olvidarse de todas las personas que estuvieron ahí”, concluyó Lindor.


💬Ver 0 comentarios