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Latino Leadership ayuda a quienes vivieron el trauma del huracán María. Desde la izquierda, Carmen Capella, Marucci Guzmán y Verónica Díaz. (Carla d. Martínez / Especial El Nuevo Día)

Orlando, Florida - Los puertorriqueños que no han podido superar el trauma que les causó el huracán María en Puerto Rico y tuvieron que dejar la isla, tienen un espacio de servicios psicológicos en esta ciudad.

Lo diferente de la ayuda que aquí se ofrece es, que sus dos especialistas han vivido el sentido de pérdida ante lo que quedó atrás. Conocen, además, el estrés que provocan las alertas meteorológicas y recuerdan el desastre y la incertidumbre que se siente al tener que mudarse a un lugar desconocido.

“Luego de 20 años laborando como psicóloga clínica en Puerto Rico, llegué al aeropuerto de Orlando y fui una de las que llegó a buscar los servicios que Latino Leadership ofrecía en el aeropuerto a las miles de personas desplazadas por el huracán que llegaban a Florida, pero el universo conspiró y ahora estoy aquí”, relató la doctora en psicología Carmen Capella.

La puertorriqueña es ahora la directora clínica de Latino Leadership Behavioral Health.

La clínica apenas abrió sus puertas hace tres meses, luego que la directora ejecutiva de esa esa organización comunitaria, Marucci Guzmán, comenzó a notar que en el cuestionario que llenaban las más de 10,000 familias boricuas que atendió Latino Leadership refugiadas en Florida Central tras el ciclón, indicaban que experimentaban ansiedad, depresión, estrés post traumático y alguna otra manifestación que alertaba sobre la necesidad de proveer servicios de salud mental.

Algunos de estos servicios ya se prestaban como parte de sus funciones como centro especializado en niños autistas, pero no en la magnitud que se necesita tras la llegada de miles de puertorriqueños a causa del huracán. Una concesión financiera de la organización Volunteer of America de Florida permitió ofrecer terapias grupales a estos desplazados en un esfuerzo por suplir más allá de las ayudas básicas como alimentos y ropa que tenían los que llegaban.

“Vimos la falta de servicios de salud mental en español que fueran ofrecidos por hispanos que puedan estar en los zapatos del paciente”, expresó Guzmán.

Al grupo se integró Verónica Díaz, también psicóloga clínica. Díaz narró que, al llegar a Florida, un chubasco le causó grandes niveles de nerviosismo por recordarle lo que vivió en la isla aquella madrugada de septiembre del 2017. “Quedé petrificada con una llovizna que cayó”, dijo.

Como expertas en el tema, las psicólogas usaron las herramientas de este campo de la conducta para lidiar con la situación. Al mismo tiempo, esta experiencia les ayudó a posicionarse como, quizás, algunos de los pocos psicólogos en suelo floridano capaces de ayudar a personas traumatizadas por el desastre y que conocen de primera mano lo que atravesó la isla.

“Yo soy vegana, pero tras el desastre y por la situación que había tuve que comer salchichas. Y es que cuando una situación te sacude, uno tiene que mirarse por dentro y buscar qué puedes hacer para mantenerte funcionando en momentos en que larutina diaria ya no estaba”, explicó Capella. “Cada quien, como protagonista de su vida, tiene que enfrentar el mundo con unas herramientas que quizás no tienes y para eso estamos los especialistas de la conducta”, agregó.

En la clínica, que ubica en el 1601 N. Goldenrod Road, Suite 2 en Orlando, se atienden a todos los pacientes, aunque se enfocan en los puertorriqueños, debido a la emergencia que no ha terminado.

Los servicios tienen un costo a base de los ingresos del paciente, , explicó la directora de la organización.

“Hemos atendido a personas que nos dicen que están en Florida buscando el bienestar de sus hijos. Me hablan de los niños, de su escuela, pero cuando uno evalúa los niños, se da cuenta que ellos están bien y ajustándose. Son los padres los que están teniendo ataques de pánico, estrés y ansiedad. Es algo cultural, bien de los puertorriqueños el preocuparse por los demás y no buscar ayuda para uno mismo. Uno, como padre tiene que estar bien para ayudar a los hijos”, afirmó.

El centro tiene como norte ayudar al paciente a reprogramar sus pensamientos a través de herramientas que le ayuden a construir una mejor manera de vivir.


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