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Se cree que esta práctica era una especie de ritual de luto o sacrificio. (Journal of Paleolithic Archaeology)

Las manos impresas en las cavernas o cuevas son una habitual representación del arte rupestre prehistórico y decenas de ejemplos han sido encontrados al rededor del mundo.

Pero ahora un nuevo estudio confirmó algo que desde décadas atrás se venía señalando, y que se refiere a que a un elevado número de manos representadas les falta uno o varios dedos. 

La amputación de los dedos era un ritual muy común durante el Paleolítico Superior, y eso explicaría las figuras que fueron localizadas principalmente en lugares como Francia y España, esto de acuerdo a un artículo publicado en el Journal of Paleolithic Archaeology, donde Brea McCauley, David Maxwell y Mark Collard, de la Universidad Simon Fraser en Canadá, exponen las razones de esta teoría. 

Aunque el mismo estudio señala que se necesita más evidencia para demostrarlo, las principales hipótesis del por qué en estas figuras de manos se nota la falta de algunos de los dedos, no se trataría de un simple recurso artístico de quienes pintaban o que solamente omitieran por alguna razón, sino que sugiere que hacían los trazos sobre las partes que les faltaban. 

Las estadísticas señalan que en varias impresiones faltaba uno o más dedos.

La investigación también indica que los hombres del Paleolítico Superior se habrían amputado sus propios dedos par hacer rituales, algo así como un sacrificio religioso. La razón para llegar a esa conclusión fueron las estadísticas. 

El artículo pone como ejemplo la Gruta de Gargas en Aventignan (Departamento de Altos Pirineos, Francia), donde el arte rupestre data de hace unos 27,000 años, donde se han contabilizado 231 impresiones de manos, las cuales corresponden a 40 o 50 personas. De ellas, a 114 les faltaba uno o más dedos. 

Mientras que en la Gruta Cosquer en Marsella, 28 de las 49 impresiones de manos presentan menos dedos. Caso similar al de la Cueva de Maltravieso en Cáceres, donde las presiones de manos se remontan a hace 66,700 años, y donde ocurrió lo mismo, al registrarse que en 61 de las 71 imágenes de manos carecen de uno o más dedos.

Esta práctica se realizaba como una expresión de dolor frente a la pérdida de un ser querido, también como un elemento de pertenencia a un grupo o incluso como castigo.

El reciente estudio señala que la hipótesis de la amputación no es definitiva, pero sí fue analizada y relacionada con el hallazgo de dos huesos dactilares en Polonia, lugar donde no había otros huesos humanos. 


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